Pájaros de luz heridos (III)


Claustrofobia - Muluk el hwa (Sons del desert)

Y los días se echaron a caminar. 
Y ellos, los días, nos hicieron. 
Y así fuimos nacidos nosotros, 
los hijos de los días, 
los averiguadores, 
los buscadores de la vida.
Eduardo Galeano (2011)

Sancho Panza: No es segador que duerme las siestas, que a todas horas siega, y corta así la seca como la verde yerba; y no parece que masca, sino que engulle y traga cuanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta; y, aunque no tiene barriga, da a entender que está hidrópica y sedienta de beber solas las vidas de cuantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fría.
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Segunda Parte, Capítulo XX.




Mañana, al alba, el crimen aparecerá escrito en los dos principales diarios de la zona, en montenegrino y albanés. La víctima morirá sucesivas veces en la conciencia de cada uno de los lectores. La anciana entrará en un sueño dentro de otro sueño, que a la vez se balancea en otro sueño, y así se fagocitan el uno al otro en un mar incontenible. Caminará encerrada en ese sueño hasta el fin de sus días. Morirá sin haber conseguido despertar del mismo. Del sueño sublime donde el sentido aparente no es indigno de aquel que nos oculta, en el que la verdad brilla con tanto esplendor, que no cuesta mucho trabajo descubrirla a través del velo que ha pretendido utilizar para disfrazarla.

Aún de noche, el asesino desciende la escalinata por entre las rocas que lo sume en las aguas del mar. Se ofrece a ellas como los peregrinos que purifican sus cuerpos en el Ganges, el Indo, el Iamuna, el Sárasuati, el Kaveri, el Godavari o el Narmadá. Asesinado el demonio que mantenía cautivas las aguas del mundo, enjuaga su cuerpo en ellas. Ablución tras el sacrificio de aquel que había tomado posesión de las nubes y obstruía la claridad del cielo. Ríos de serpientes se deslizan a través de la cúpula celeste para zambullirse en las aguas liberadas. El pasado tintineando en la negra noche que se agota. Pronto asomará el sol y verterá su luz sobre lirios, rosas, jazmines, claveles y nardos que crecen junto a las murallas de la ciudad. Ciudad que desconoce invierno alguno. Sus años solo tienen tres estaciones: la primavera, el verano y que de estas dos se forma la tercera: el otoño que encierra en el cuerpo de sus frutos el espíritu de la primavera y el alma del verano, recogiéndose en esta estación las uvas, las granadas, los melocotones y los higos.

Ciudad que alberga en su parte antigua a un pintor de origen germano, suspendido sobre sus acantilados. La esencia, busco la esencia, contesta cuando se le pregunta por la sencillez de sus cuadros. Sus ojos son minúsculos, profundas cavidades en un rostro envejecido por el sol. Si Dios Todopoderoso lo creó todo de la nada, los artistas vulgares y modernos, del todo hacen nada. Trabajan con muchos esfuerzos, con grandes gastos, con todo tipo de materiales diferentes para no llegar a nada, concluye. En sus lienzos pretende capturar la esencia escondida en la naturaleza, la más elevada que puede ser buscada bajo los cielos, la verdad sin mentira alguna. En ellos refleja el rocío del cielo y el peso graso de la tierra. La alegría transitoria bajo el círculo lunar, el espíritu que mueve el mar, sostiene la tierra, excita el viento, hace bajar la lluvia, mantiene todas las cosas y potencias. Busca lo que muchos buscan pero pocos encuentran. Una naturaleza no reconocible que los santos han deseado ver desde el inicio del mundo. Extrae la luz a través de la tintura del cuervo, toma el color de la amargura albergada en su garganta, y traza con ella la tela celebrando la dicha de pintar, que es un festejo, como el dar nacimiento. Como concebir el mundo.   

Así se sentirá el asesino cuando lo encuentren desnudo junto a la costa. En un mundo nuevo que ha abierto con el filo metálico de su cuchillo. A sembrado el futuro con un cuerpo corrupto. Porque la vida ha de corromperse para seguir viviendo, declarará días más tarde ante el juez. Un periodista transcribirá sus palabras: Igual que es la corrupción del grano de trigo, su putrefacción la que lo reblandece, engrasa, hincha y hace que se desprenda de su envoltura, es a través de la muerte y la putrefacción, que el alma, o la vida encerrada en su grano, después de resucitada, se manifestará. La vida primitivamente incluida en los cuerpos por la Naturaleza debe ser liberada por la putrefacción para tornarse mejor de lo que era.
   
Cuando lo apresen, dado su estado agitado y delirante, lo primero que harán será llevarlo al servicio clínico más cercano. Los familiares albergarán la posibilidad de encontrar en su sangre algún tipo de sustancia extraña. Algo que le hubiese obligado a actuar contra su voluntad. Pero el diagnóstico dará negativo en sus repetidas pruebas. Si me es tan difícil creer que no hallan trazas de sustancias tóxicas en su sangre, confesará su padre a un reportero, si me niego a aceptar ese diagnóstico, es porque implica la posibilidad de que lo único que haya aquí sea el alma desnuda de mi hijo y que la locura salga directamente de ella, sin la mediación de elementos ajenos. Sin atenuantes.

¡Mi alma!
Mira mi alma desnuda, padre.
Mírala. 
No la temas. 
La he diseccionado a golpe de cuchillo. 
Ha vuelto a la vida.
Se engendró en el vientre del viento. 
El viento es aire. 
El aire es vida.
La vida es el alma.
He llegado a ella a través de la matriz de la muerte.
A la respuesta que satisface lo limitante.
La que abraza al Universo.
Al Uróboros.
Me he saciado de la inconformidad terrenal para encontrarme con mi alma. Para ingresar en el Todo. Para llegar a ser la totalidad que ya se es. Ese ser que se vislumbra en el horizonte, eternamente intuido pero nunca alcanzado. Como las olas del mar se alzan eternamente, cabalgan unas sobre las otras, para siempre acabar cayendo. La luna que crece para menguar. Ese es mi legado. Os acabo de declarar lo que estaba escondido, pues la vida está con vosotros y en vosotros, de modo que si la encontráis en vosotros mismos, donde está continuamente, también la tendréis siempre y en cualquier parte que os encontréis. Haced asomar con vuestro arte –yo elegí una hoja de metal en lugar de una hoja de papel– al espíritu sublime encerrado en vuestras limitaciones y nadareis en un mar abierto. 
En una ceniza incombustible, hasta cuando la tierra esté quemada. Vivid la putrefacción del cuerpo, para morir una segunda vez y después recibir la vida. Os he abierto el libro de los cielos, padre. 
Mira mi alma desnuda. 
No te avergüences de ella. 
Contémplala y ámala.



6 degustaciones:

etcétera dijo...

Sus años solo tienen tres estaciones: la primavera, el verano y que de estas dos se forma la tercera: el otoño.

Aka,
echo de menos
la primavera.

Aka dijo...

En en sur la primavera mengua con el tiempo, el invierno es poco invierno y el verano se impone con prisas. Yo aquí, en el norte, echo de menos el verano y el otoño, la primavera tardía se extiende hasta prácticamente abrazarse con el invierno deshojando entre sus brazos la primavera velozmente.

un abrazo Etcétera

Bellarte dijo...

Lo mejor para sentir la buena música, es tener un buen escrito de fondo.

Aka dijo...

¡Cuánto tiempo Bellarte! Todo es cuestión de gustos, gracias por la visita y por dejar rastro de tu paso por aquí. Se agradece mucho.
Un abrazo

c dijo...

en verdad me dejas sin palabras, no, no te asustes, me gusta y además se dibujan muchas sensaciones en lo hondo de mi imaginación...

así que simplemente mandarte un abrazo fuerte y decirte que sino hoy, pronto, me gustaría llevar estos pájaros de luz al cc rider

saludos

Aka dijo...

Es un texto rescatado de imágenes y dibujos, así que celebro que consiga recrear similares sensaciones en tu imaginación. Por supuesto, cuando gustes puedes llevarte los pájaros y darles luz en cc rider... sería un honor verlos por allí.

Un abrazo bien fuerte