Lo concreto y lo abstracto. ¿Dónde están los límites entre ambos conceptos? Un concepto es algo abstracto, un pensamiento, una idea no material que se desarrollamos en la mente. Lo concreto tiene materia, es un objeto, un ente cuya existencia se explica por su sola presencia. ¿Entre ambos?
Un agujero se define por su vacío, por la ausencia de materia, de elementos que le den consistencia, y sin embargo existen. No son meros conceptos abstractos sino concretos, elementos en los que cualquiera puede precipitarse. ¿Cómo podemos percibir y experimentar lo que aparentemente no existe? La identidad del agujero es compleja, mucho más que la de cualquier otro objeto concreto. Su existencia se deriva de lo que circunda y envuelve la cavidad, ¿se mantienen intactas sus propiedades si cambia su entorno? Si cambia la naturaleza del que lo sustenta, ¿sigue manteniendo su identidad?
Hay quien clasifica los agujeros como parásitos ontológicos: siempre existen sobre y en algo, pero no pueden existir aislados. Necesitan un huésped que lo acoja. ¿O será al revés? Todo vacío está rodeado por sustancia, al mismo tiempo que toda sustancia queda definida por los vacíos que la rodean. ¿Qué está dentro y que está fuera?¿Qué existe y qué no?¿Pueden existir el uno sin el otro? Una cavidad se puede rellenar, saturar con elementos de otras naturalezas, pero el agujero no desaparece, no se destroza. Tampoco se origina al vaciarse y librarle de dicha carga. ¿Debemos entonces aceptar que el agujero es una entidad con sus propias particularidades, todo y estar compuesto de vacío? Un agujero es complejo, topográficamente hablando, con diferentes estructuras y secciones. Puede reconocerse y distinguirse la entrada al mismo, así como sus cavidades y grutas internas, igual que apreciamos que una perforación en una lámina es distinta a un túnel.
Las regiones que limitan lo concreto y lo abstracto están definidas, pero una cosa parece clara: ambas son necesarias. Son entidades con sus propiedades únicas pero que al mismo tiempo dependen una de la otra. Se requieren para existir. Después de todo, ¿existen los conceptos independientemente?
Aquí estoy, en vez de trabajar, formulándome preguntar paralelas y plasmándolas en el papel. Deben ser las consecuencias de las pocas horas de sueño, o del sol nórdico, o del exceso de cafeína… o que simplemente necesito unas vacaciones para vaciarme, retornar al estado de cavidad. Este texto carece de toda lírica o poesía (si es que alguno de los otros tiene algo de eso), pero la ciencia y la filosofía son bellas por si mismas. Hay quién no ve en ellas belleza alguna, por ser excesivamente abstractas, o por ser excesivamente aplicadas, vulgares. Pero no puede negársele esa propiedad. Como dijo Paul Erdös (matemático húngaro; 1913–1996) "¿Por qué son bellos los números? Es como preguntar por qué es bella la novena sinfonía de Beethoven. Si no ves por qué, nadie te lo puede decir. Yo sé que los números son bellos. Si no lo son, entonces nada lo es".
No sabría decir a que mundo pertenece la belleza, si al concreto o al abstracto. Nos movemos entre ambos, vivimos de uno y requerimos del otro para seguir viviendo.
Wilson "Snowflake" Betley ~ 1865–1931
Wilson Betley (1865 – 1931) fotógrafo americano que dedicó parte de su vida a fotografiar las formas que adquirían los copos de nieve y los cristales que se originaban. Fotografió más de 5.000 copos de nieve y nunca encontró dos iguales. "Bajo el microscopio encontré que los copos de nieve eran milagros de belleza; y me pareció una pena que esa belleza no fuera vista y apreciada por otros. Cada cristal era una obra maestra de diseño y ningún diseño jamás se repetía. Cuando un copo de nieve se fundía, el diseño se perdía para siempre. Toda esa belleza se fue, sin dejar ningún recuerdo".


