Los árboles de la paciencia


Farid Farjad - Goleh Pamchal


Media mañana, el sol sobre la vertical, una pequeña plaza asimétrica fruto de un cruce de calles. La sombra de sus tres tilos cobija siete u ocho sillas plegables, del suelo, junto a ellas sube como enredadera invisible el aroma del café. Reposan junto a sus pies las tazas mientras leen el periódico. En la esquina una puerta abierta, dos fogones de llama y un anciano maestro cafetero cuya edad le ha nublado la vista y le ha privado de apreciar los sonidos. Me siento para disfrutar de la sombra, un buen café turco y la compañía improvisada de los allí presentes.

En esta época del año la isla de Chipre no recibe mucho turismo, la sección norte "turca" aún menos, por lo que en Girne casi todo lo que encuentro son nativos, todo y tratarse de un bello puerto costero. No resulta difícil entablar conversación con ellos. Una sonrisa, un comentario, y preguntas e historias empiezan a saltar de boca en boca. Resulta agradable hablar con desconocidos, ejercicio sencillo en el Mediterráneo, pero harto difícil en los países nórdicos. Así que me entrego al parloteo, hasta que al final no puedo resistir la tentación de preguntar a uno de ellos sobre las relaciones entre el norte "turco" y el sur "griego". 
Le comento que descubrir que la capital de la isla sigue dividida literalmente en dos con aduana y presencia de ambos ejércitos y del de las Naciones Unidas no deja de sorprenderme.  El corazón de la isla rasgado por una inmensa cicatriz fruto de un conflicto civil complicado, donde política, diferencias religiosas, lingüísticas y étnicas, una vez más, se conjuran para mostrar lo peor de los humanos. He escuchado historias de lo acontecido en ambas partes de la isla: chipriotas griegos que escupen al suelo al mencionarles los turcos, chipriotas turcos que blasfeman de los griegos, y una mayoría que se consideran chipriotas sin importarles si son de etnia griega o turca. Una mayoría incapaz, como sucede en muchos casos, de imponerse a los intereses de las clases políticas y las jerarquías religiosas que se sustentan en marcar diferencias entre los grupos. Dividir sociedades para gobernarlas.

El jubilado sentado a mi izquierda deja de leer su periódico, suspira, me observa por encima de sus lentes y coge aire antes de responder a mi pregunta:           

Deja que te cuente un par de historias. 
No importa si los "héroes" o las víctimas de estas historias son chipriotas turcos o chipriotas griegos, escucharás historias similares en ambas comunidades. La naturaleza de los "héroes" tiene más que ver con ser humano o inhumano, poco que ver con pertenecer a una etnia u otra. En ambos lados se han cometido cosas inenarrables, usando la guerra como un pretexto, una excusa para sus atrocidades individuales.
Dos "hombres", si puede otorgárseles esta categoría, son los protagonista de la primera historia. Dos hombres que se hicieron con una bella muchacha. Un obsequio de la guerra en sus propias palabras, una joven muchacha arrancada del campo, de su hogar con el único propósito de ser violada. Uno de ellos se encarga de violarla y posteriormente matarla. "¿Por qué la has matado?" pregunta enajenado el otro hombre, "también yo quería gozarla". El asesino, palpa el cuerpo inerte de la muchacha y le comenta al segundo: "Sigue caliente… adelante…, es toda tuya". Así que el otro sin vacilarlo se abalanza a violar el cuerpo sin vida de la joven, para luego entre ambos enterrarla en una pequeña fosa junto a los "árboles de la paciencia" (Sabir aghaci en turco). Unos años más tarde la historia saldría a la luz, pues ambos protagonistas tuvieron una fuerte discusión en la cafetería de su pueblo. El primero de ellos acusó en voz alta al segundo "¡Fuiste tú quien violó a la mujer una vez muerta!"…  y a partir de allí los detalles empezaron a brotar y conocerse en todo el vecindario.

Sin embargo la muchacha violada antes y después de su muerte, permanece enterrada y olvidada al pie de un "árbol de la paciencia". Ellos son los únicos testigos de esta horrible tragedia, los árboles que solo florecen una vez en su vida y fallecen inmediatamente después, constituyen su silenciosa tumba. Árboles transformados en cementerios. Cementerios del olvido. Una flor para los que ya no existen primaveras.

Ese infierno al que llamamos guerra ha creado unas comunidades realmente enfermizas, traumatizadas y ciegas, de las que nunca se han recuperado. Asesinos, violadores, víctimas, todos ellos deberían estar en la conciencia de las comunidades, pero son ignoradas y abandonadas. Nos negamos a ver nuestros propios horrores, los escondemos y nos avergonzamos de ellos, de manera que cada uno tenga que cargar con su propio dolor. Cada comunidad protege a sus asesinos y violadores, dejándoles seguir con su vida como si nada hubiese pasado. En Pafos puedes encontrarte en los juzgados a uno de estos violadores del 1974. ¡El violador es hoy en día un respetado juez de la corte!

Muchas de la mujeres violadas entonces han sido "tratadas" durante años por psicólogos y psiquiatras, pero sin resultado alguno. ¿Sabes por qué? Porque la violación es algo que nuestras comunidades chipriotas consideran una vergüenza, algo vergonzoso de lo que hablar, sin querer comprender, ni mostrar empatía o solidaridad alguna con los afectados. Convierten a las víctimas en invisibles. ¡En ambas partes de la isla, muchos maridos o familiares han abandonado a sus mujeres al saber que éstas habían sido violadas! 
Un joven muchacho, que por entonces tenía 16 años fue violado por un grupo de hombres durante el conflicto…, hoy pasea errático, vestido como una mujer, vociferando por las calles de Nicosia que se llama con un nombre de mujer. Todo Nicosia lo conoce, pero casi nadie lo reconoce como un trauma de la violación que sufrió, y se limitan a reirse de él. Cada uno de ellos sufre en solitario y silencio sus penas, como el "árbol de la paciencia", sin florecer, tan siquiera una vez en sus vidas… aguardando, mientras nuestros pueblos continúan sus vidas como si nada hubiese pasado en este país, sin enfrentarse con los monstruos que viven en sus propios hogares, solo viendo aquellos que viven en la otra comunidad. 
¿Cómo reconstruirse así?


Abandono la sombra de los tilos. La taza yace en el suelo, el poso de café una figura indescifrable, una incógnita agria como el devenir de los chipriotas.



Dialogando con la sombra, imaginando realidades


Mike Patton & Roy Paci - Tutto diventera' rosso



La madre se sentó con el hambre entre sus manos
y ahogó el amor en sus ojos.
Luego las moscas vinierona cantarle repulsivas canciones al oído.
Nosotros escuchamos la inagotable historia
de la lucha y el hambre.


Pero la Madre no cantó
al llegar el tiempo del canto.
En la historia popular,
ella sólo señaló a las moscas
y nos pidió que tarareásemos 
la misma canción musitada por las alas.
Cantamos la canción alada
mientras nos uníamos en la búsqueda.


Mosca y niño unidos en una misma canción
Madre y hojas caídas al tiempo
padre ausente,
desconocido.


Mientras sondea los zumbidos,
juntos los seguimos.
Creamos unión
para develar los motivos de la mosca y el niño.


Así, en nuestros corazones
están las vaporosas huellas de la mosca
cuyas alas nos contaron historias
del sentido de la vida y de a quién pertenecemos.
Fragmento extraído del poema "Parlamento de los niños" del autor zinbabuense Chenjerai Hove.



Los movimientos sociales, como los artísticos, literarios y científicos están dirigidos por la imaginación. El cambio, la revolución, en todos los campos se dan porque somos capaces de ver más allá de lo que se ve, de lo existente en ese momento. La percepción no es un mero reflejo de la realidad sino un poderoso elemento de realidad. Una herramienta necesaria para forjar el cambio, el calor necesario capaz de fundir el acero, prepararlo para ser moldeado por el martillo. Percepción e imaginación es lo que necesita la humanidad en estos momentos. El mundo tecnológico que se vislumbraba como una esperanza para alcanzar la libertad y la equidad –máquinas que nos liberen de la carga laboral, fármacos químicos que combatan las enfermedades, una revolución biológica y agraria que alimente a todo el mundo, y unas redes sociales mediáticas al alcance de todo el mundo que podrían revolucionar el sistema democrático– se ha vuelto más determinista que ninguna otra ley de la naturaleza, y parece haber inyectado su determinismo en las mentes de sus ciudadanos. Asfixiando así la imaginación de los mismos, la capacidad de percibir alternativas. Pero al igual que el sistema pudo imaginarse y crearse, su ausencia puede también imaginarse y crearse.
Debe imaginarse y cambiarse. Romper con el determinismo que parece haberse enquistado en las sociedades tecnológicas del presente.


"Los economistas llevan poco tiempo existiendo y nos han traído muchos problemas, los poetas llevan desde el principio de la humanidad y solo han creado belleza. Los poetas africanos lo sabemos bien, la simetría del sol puro es lo único que sigue suscitando nuestro asombro, esa capacidad de sombra que tenemos y con la que dialogamos".
Michael Feugain André, poeta camerunés.







Sobre la importancia de la imaginación, recuerdo un historia narrada por Susan Griffin en su texto "The politics of imagination", en la que explica un hecho vivido por un amigo suyo que sobrevivió al holocausto. Una historia que revela como la imaginación es capaz a veces de alterar y modificar una realidad que a priori parece irremediable.

"Un día Desnos, junto con otros prisioneros, fue arrancado de su barraca y obligado a subirse a la parte trasera de un camión. Todos ellos sabían que el destino de aquel camión no era otro que el de las cámaras de gas; todos ellos guardaban silencio. Al poco rato se detuvo el motor, y los guardias ordenaron bajar del mismo y avanzar en fila hacia la cámara de gas. En aquel momento Desnos rompió filas y cogió la mano de la mujer que le precedía en la procesión. Se veía animado, e inmediatamente empezó a leer la mano de dicha mujer. Su predicción era optimista: larga vida, muchos nietos y abundantes alegrías. Inmediatamente un hombre extendió su mano para que leyese su futuro. Una vez más, Desnos auguró una larga vida llena de felicidad y éxitos. El resto de presos se fueron animando, dejándose leer la palma de la mano, y a todos ellos Desnos predijo largas y felices vidas.

Los guardias empezaron a desconcertarse, a mostrarse visiblemente desorientados. Unos minutos antes estaban en una misión rutinaria con una ejecución y final inevitable y predecible, pero la nueva situación los desconcertaba. Parecía que existiese una alternativa para evitar lo inevitable. Desnos era tan efectivo creando nuevas realidades que los guardias fueron incapaces de proceder con la ejecución. Ordenaron a los prisioneros volver al camión y devolverlos a sus barracas. Desnos nunca fue ejecutado. A través del poder de su imaginación salvó su vida y la de los otros".

Al final Desnos no consiguió engañar a la realidad, cuando del campo de Auswichtz (1944) fue enviado al de Buchenwald Flossenburg, y finalmente a Terezín (1945), en Yugoslavia, donde fallecería de tifus días después de la liberación del campo. Los poemas que redactó durante sus años como prisionero fueron accidentalmente destruidos tras su muerte, de manera que las últimas obras de Robert Desnos (1900–1945) poeta y periodista francés, miembro activo del movimiento surrealista en los años veinte, se perdieron. Pero queda su historia, y su ejemplo de como rebelarse a la realidad mediante la imaginación, torcerla a nuestro antojo para que así la vida sea nuestra. Nuestra realidad, y no una impuesta y determinista en la que el cambio, las posibilidades no se perciben. 




Hacer estallar la mar hacia arriba


Hungry Ghosts - I Don't Think About You Anymore But, I Don't Think About You Anyless


"En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde". 
 Amadou Hampâté Bâ


Me hago piedra. Un canto rodado en un mar de piedras. Piedras que hacen estallar la mar hacia arriba. Me arrojo al mar: uno, dos saltos y luego quebrar la superficie. 
Hundiéndome. 
Sumergiéndome con la ligereza de una pluma. 
La verticalidad de la gravedad amortiguada. 
Caigo.
Caigo con suavidad entre la densidad de las aguas.  
Hasta el fondo.
Caigo a lo más profundo del mar.
A lo más profundo de mi mismo.

Imagino el reflejo de un instante perdido en su oscuridad. En el abismo que se abre bajo el oleaje. Vi el reflejo bajo el agua. Un destello gravitacional que atrae mi pétreo cuerpo. Dejo que la naturaleza del mismo me arrastre. Sin cuestionarme. Sin resistirme. Soy piedra cayendo. Acariciada por las aguas, abrazada por la fina arena. 
Recreo allí mi propio museo, un lugar donde el espacio aglutina al tiempo, o donde el tiempo se transforma en espacio. Memorias delicadamente diseccionadas, organizadas y exhibidas. Proyectadas al futuro para tenerlas siempre presentes, nunca pasado.





Rosario de anémonas


Amel Mathlouthi - كلمتي حرة


Traducción libre, apartar de la traducción inglesa, de la canción de la cantante tunecina Amel Mathlouthi: كلمتي حرة (Mi voz es libre)


                                               
Soy aquellos que son libres y no temen
Soy los secretos que nunca mueren
Soy la voz de los que no cederán
Soy significado en medio del caos

Soy los derechos de los oprimidos,
derechos vendidos por unos perros
que roban el pan de cada día a sus gentes
y cierran sus puertas a otras ideas.

Soy aquellos que son libres y no temen
Soy los secretos que nunca mueren
Soy la voz de los que no cederán
Soy libre, mi voz es libre
Soy libre  como mis palabras
No te olvides del precio del pan,
de la causa de nuestra miseria.
No olvides quien nos traicionó cuando los necesitábamos.

Soy aquellos que son libres y no temen
Soy los secretos que nunca mueren
Soy la voz de los que no cederán
Soy el secreto de la rosa roja
cuyo color perdura en los años
cuya esencia entierran los ríos
para brotar como fuego y llamar a los que son libres

Soy una estrella brillando en la oscuridad
Una espina en la garganta del opresor
Viento tocado por el fuego
El alma de los que no olvidan
La voz de los que no han muerto

Hagamos barro del acero
y demos forma a un nuevo amor
que sea como pájaros
que sea un hogar
que se convierta en viento y lluvia

Soy toda la gente libre del mundo unida
Soy como una bala
Soy toda la gente libre del mundo unida
Soy como una bala



Espuma blanca. Descalzos. Pies descalzos corriendo desde el mar hasta la arena.
Oleaje. Acinamiento sobre la embarcación. Vientos y zozobra. Corrientes y espolones. Deriva. Sin pasaportes. Sin identidad oficial, nombre o nacionalidad. Deriva. Nombre, fecha de nacimiento y nacionalidad arden en la costa dejada. La esperanza depositada en la deriva. La marejada espumosa. Azules, verdes, blancos y turquesas marean las ilusiones. Los sueños tienen un tinte azul. Azul marino. Azul abismal. Azul violento que cabecea rocas y salientes. Azul detenido. Calma chicha. Sol. Sal. Salitre en cejas y labios. Deshidratación. El mar se detiene. El cielo contiene un sol inmenso. Un horno salado. Estelas a la deriva. Azul que arremete en blanco sobre la costa. Espuma blanca. Descalzos. Corriendo sobre la arena. Cayendo sobre la arena. Desplomándose. Sin nombre. Sin país. Hijos de la espuma, de la deriva.


La patera, obra del pintor tinerfeño Pedro González. 



Son colmillos


The Dø - The Bridge Is Broken


No digas que no me has visto. 
Te aguardaba junto a la puerta de tu casa con el corazón en la mano. 
Goteaba. Sangraba. 
Espasmos garabateados por aurículas y ventrículos sobre la palma de mano. 
Sentimientos y tiempo no conseguían ser retenidos por sus fluidos, decantándose viscosos entre los dedos. Cerrada quedó la puerta, se cerro la mano en puño sobre el corazón.



[1] Un libro de letras inquietas y mal impresas que se reescriben cada vez que las leo.
[2] Una botella, ni llena ni vacía: singular.
[3] Otra botella muda que sabe escuchar y me entiende.
[4] Una colección de alas de caballitos del diablo secas. 
[Para danzar entre los cáñamos que crecen junto a la rambla]
[5] Unas semillas de amapolas bajo la almohada que inviten a soñar. 
[Papaver somniferum]
[6] Un tarro de mermelada casera vacío en el que guardo clavos. 
[Los clavos de los que una vez tuve que aprender a desprenderme para escapar de la pared]
[7] Tres caracolas marinas, cada una de las cuales ha capturado una melodía musical 
[Charonia tritonis, Strombus gigas, Pleuroploca buxeus]
[8] Calcetines eternamente acomplejados, no se gustan así mismos, nunca emparejados. 
[Enfundados en mis pies me recuerdan cada día que la vida no debe tomarse muy en serio]
[9] Un juego de pinceles que corran enfrente mío y vayan coloreando el paisaje.
[10] Un gato sordo [que ignore el mundo exterior] con un ojo de cada color sentado en la repisa de la ventana.


Cogidos de la mano subimos a la buhardilla donde los sauces lloran al viento en un campo sembrado de brezos pardo rojizos. Caminamos por la llanura sobre un empedrado incandescente de mil mediodías ya caminados bajo el sol. Me descuelgo bajo mis párpados descansados. El valle muere en un camposanto sembrado de lápidas que recogen sueños y expectativas que se han ido desprendiendo cuan hojas caducas de mi alma. Allí reposan todos ellos, algunos por cumplidos, la mayoría por vencer su fecha de caducidad, o por simple olvido y desidia de mi persona. Imaginarlos, moldearlos y luego esforzarme en relegarlos al olvido. Algunos son colmillos. Una jauría de sentimientos desbocados y perdidos que vagabundean por la pradera. Vinagre sobre sangre. Gritos en el vacío. En el vacío los gritos no suenan. No duelen. Por eso no los puedo oír. Antes ardían en mi pecho, me asfixiaba con sus cenizas. Escondido en la noche, lloraba por todas aquellas realidades que defraudaron los sueños, hasta que me rompí y encontré este valle donde desprenderme de todos aquellos fragmentos, de las cenizas de sentimientos consumidos. Debes alejarte de este rincón, no ser nunca recuerdo triste. Prometerme que nunca caerás en el olvido. 


Florecer cada día


Jadranka Stojaković - Što te nema

Reconozco que casi siempre he vivido como un cobarde. Recostado en las arenas finas de un reloj. Tiempo sucio, enfangado, ese vivir sin darse cuenta, por automático, por resignado, por no elegido y porque solo pasa por encima como río fangoso, ensuciándonos, pero sin arrastrarnos por la vida. Nada crece en los suelos arenosos, drenan con demasiada facilidad, la vida no se detiene en ellos, pasa por sus gránulos reteniendo solo tiempo. Tiempo sucio. Vivo con la obsesión de vivir y acumular historias, pero mi naturaleza no es la de vivirlas, sino contarlas. Contar historias no vividas. Escuchar, observar y acumular memorias de otros. Me sorprendo con ésta idea cabalgando sobre mi duermevela cuando abro un ojo perezoso y observo los bulbos en flor que se han abierto estos últimos días sobre el alféizar de la ventana. La sonrisa de la Tierra, así es como una expresión china denomina a las flores. Su belleza radica en que carecen de esperanza. La esperanza crece con el mañana, y el mañana nunca existe para las flores. El presente es su esencia. Deseo ser flor. Flor efímera. Presente.

Amanece tras sus pétalos. No es la oscuridad de semanas atrás, pero sigue costándole al día abrirse paso en la oscuridad instalada del invierno. Encendemos unas cuantas velas para alumbrar la habitación y dejamos que los cálidos arpegios de José González desperecen nuestras almas. No cuesta desprenderse del sueño, pero si del cuerpo del otro. Cuesta deshacer el abrazo hilvanado en la madrugada. Desenmarañar cabellos y rostros sin volver a precipitarse en las pupilas del otro, retenerla para chapotear y regodearme en sus iris marinos. La cera va consumiéndose y las canciones sucediéndose. El albor avanzado va decolorando el cielo. 

Nieva. Las nubes se desgranan y se arremolinan junto a la ventana, gruesos y ligeras flores de nieve permanecen indecisas suspendidas en el aire. Expropio su ligereza y consigo llegar hasta la cocina. Encender el fogón, llenar un cazo con agua, pelar un trozo de jengibre y cortarlo en pequeños piezas. Añadirlas al agua, junto con hierbas de manzanilla y medio limón exprimido y dejar reposar una vez ha llegado a la ebullición. Comenzar el día con una infusión de jengibre y limón para combatir el dolor de garganta, herencia del frío de estos últimos días.

El sol hace por fin acto de aparición, justo en el momento que enfundada en chaqueta, gorro, bufandas y guantes se sube a su bicicleta para deslizarse calle abajo. También yo debería ir a trabajar un rato. Acercarme a la facultad y acabar de una vez por todas con los manuscritos que tengo pendientes, pero el día se presenta demasiado hermoso como para enclaustrarse en una oficina, así que decido bajar al centro de la ciudad. Cruzar sus parques emblanquecidos, sorprender a alguna ardilla en las ramas de sus árboles o entretenerme observando a los carboneros comunes alimentándose en algún matorral de frutos secos. Ser flor efímera. Ser presente.



Što te nema (¿Por qué no estás aquí?) 
Letra escrita por el poeta serbio Aleksa Šantić (Mostar, 27 de mayo 27 de 1868 – Mostar, 2 de febrero de 1924) para ser cantada como sevdalinka.

Što te nema, što te nema, / kad na mlado poljsko cv'jeće / biser niže ponoć n'jema, / kroz grudi mi želja l'jeće, / što te nema, što te nema? / Kad mi sanak / spokoj dade / i duša se miru sprema, / kroz srce se glasak krade, / što te nema, što te nema?

Procv'jetala svaka staza / k'o što bješe divnih dana, / po ružama i sad prska / bistra voda šadrvana. / Ispod rose zumbul gleda, / iz behara miris vije, / a za mene k'o da cvili / i u bolu suze lije.

Što te nema, što te nema, / vedri istok kad zarudi / u treptaju od alema, / i tad srce pjesmu budi, / što te nema, što te nema? / I u času bujne sreće, / i kad tuga uzdah sprema, / moja ljubav pjesmu kreće, / što te nema, što te nema

Por sevdalinka se conocen las canciones tradicionales de la región de Bosnia y Herzegovina. Canciones de un tempo moderado de ricas harmonías con un gran tinte melancólico y con una gran carga emocional que requieren ser cantadas con pasión y fervor. El cantante impone en todo momento el ritmo y el tempo del tema, pudiendo variar a medida que se desarrolla el tema. Sus melodías son una combinación de elementos orientales, europeos y sefardíes que las diferencian de otras músicas tradicionales de los Balcanes. Su origen se encuentra posiblemente con la llegada de los turcos a los Balcanes durante la Edad Media, y el propio nombre derivaría del turco sevda, que a su vez deriva del vocablo árabe sawda que en la antigüedad usaban los médicos para denominar la bilis negra que supuestamente controlaba los sentimientos y emociones humanas. La palabra turca sevda se expandió por Bosnia durante la ocupación otomana y tomo el significado de amor, el del sentimiento vago y constante de algo que no puede existir pero que se percibe, algo que existió y se perdió, o algo que nunca existirá. El sentimiento que describe la mayoría de sus letras. Un mismo origen se suele atribuir a la expresión portuguesa y gallega de saudade que describe un estado constante de ausencia y tristeza de que algo se ha perdido.



Miradas sin párpados


Coulisses: Shadow tree

Escuché en el mercado la historia de la chica que cerró la puerta y fue engullida por el apartamento. Me estremecí con el relato que la tendera relataba a un par de atentas clientes con las intervenciones de su ayudante. Luego descubrí que besugos, merluzas e ictiofauna en general de los tenderetes me seguían con la mirada. Orbitas circulares, miradas sin párpados tras los que esconderse, que escaneaban mis pasos. Sentí que mis pies se hundían, que el suelo cedía y me precipitaba en una masa acuosa gélida habitada por pupilas fijas y bocas abiertas que se movían aparentemente de manera aleatoria a mi alrededor. Aparecían y desaparecían trazando órbitas inconsistentes. 

El círculo no se percibe cuando una empieza a girar. Las Líneas, meras sucesiones de puntos infinitos que dibujan planos cruzándose unas con otras. Planos que se acumulan, atraviesan y acoplan conformando volúmenes. Rellenando el vacío. El vacío que sigue siendo un vacío insalvable cuando una lo mira de cerca. Fosas abismales entre los trazos del plano. Precipicios entre los puntos que aparecen como una línea continua. Lo continuo, lo gradual, es una mera ilusión visual. Un espejismo. Un error construido en el nervio corneo para superar el vértigo. Negar la altura como remedio. Cuando nos adentramos en algo percibimos los huecos, los vacíos que no se apreciaban de lejos pero que siempre están allí. Creando inconsistencias. En la distancia el mundo parece sólido, la corteza terrestre una masa rígida y las personas cuerpos íntegros… de cerca la inconsistencia toma forma y resulta fácil precipitarse en la vertical. Sumergirse en la nada. Esa nada que no toma forma, porque no puede contenerse así misma, pero se esconde detrás de todo objeto. Caer es sencillo si nos asomamos a ella, cuando nos adentramos en lo pequeño, en los detalles, en la proximidad. Un juego de escalas. Las reglas de la fractalidad pierden todo su sentido. La dimensionalidad de las cosas no es invariable a todas las escalas, cambia tomando diferentes dimensiones hasta perder la propiedad dimensional y diluirse en un vacío vertiginoso. Acuoso lo imagino siempre. Aguas opacas en las que no entra la luz, como la de las fosas abismales pobladas por extraños seres de miradas ciegas y sin párpados. 

Abandono el mercado húmeda para cobijarme en casa. Me sobrecojo desde entonces cada vez que el suelo de madera gruñe bajo mis pasos. Más si lo hace bajo los suyos. Cuando nos abrazamos tengo la impresión de que las maderas se abren y que los ojos que habitan bajo ellas gravitan sobre mi para arrastrarme al vacío.  


En 1975 el matemático Benoît Mandelbrot propuso el término fractal (del latín fractus: quebrado, fracturado) para definir aquellos objetos semigeométricos cuya estructura irregular se repite a diferentes escalas. Los objetos fractales son demasiado irregulares para ser descritos en términos geométricos tradicionales. Se forman a partir de copias más pequeñas de la misma figura, de manera que las copias son similares al todo pero diferentes tamaños. Su dimensión es estrictamente mayor que su dimensión topológica, se mueve entre dimensiones no enteras. La mayoría de los elementos de la naturaleza pueden ser descritos mediante la geometría fractal, desde las nubes, las montañas, las líneas costeras, los copos de nieve, el sistema circulatorio, el ritmo del latido de nuestros corazones, o los movimientos de una lagartija tomando el sol pueden definirse como fractales naturales. Sus representaciones son aproximadas, pues las propiedades atribuidas a los objetos fractales ideales, como el detalle infinito, tienen límites en el mundo real. 

El copo de nieve de Koch descrita por el matemático sueco Helge von Koch en 1904 es uno de los ejemplos más usados para demostrar las propiedades de los fractales. En ella un segmento es dividido en tres partes iguales y la parte central sustituida por un triángulo equilátero. Luego con los cuatro segmentos obtenidos se procede igual obteniendo 16 segmentos más pequeños que se vuelven a dividir de igual manera y así sucesivamente hasta obtener una imagen como la de un copo de nieve.






Kid Koala: Basin street blues


EL DESHIELO

Una tarde leyó en la puerta de un lavabo: "Comparte tu sonrisa, anima al triste, apoya al enfermo bajo dieta insípida y cama incómoda con un dulce y con un abrazo, ama a tus semejantes, a tus distintos y tus distantes". Más tarde al llegar a casa se percató que el oso la observaba sentado desde la cama. Mirada diminuta y dulce de iris luminosos y pupilas resplandecientes que transcendían tiempo y lugar en una desproporcionada cabeza de húmedo hocico. El colchón guardaba silencio. Resignado se doblaba sin emitir lamento alguno por la carga que sobre sus espaldas reposaba. Resuelta, buscó entre las estanterías de la cocina el tarro de miel y de un salto se sentó sobre el plantígrado pardo. Abrazó lo que sus pequeños brazos abarcaron del animalote y untando sus dedos en la miel se los ofreció al afligido y adormecido oso para endulzar su día. El tiempo del sueño agonizaba, el invierno se fundía en los claroscuros del bosque y fluía pendiente abajo en forma de pequeños arroyos. Una nueva estación estaba brotando. Dejar atrás la hibernación y volver a la vida de las luces tamizadas por las nubes y las lluvias. Mano untada en dulce jalea la que despertó su sueño aquel mediodía. 


HIJAS Y HERMANAS

Nací un catorce de mayo. Me llamaron "última mujer" pues era la cuarta hija de mis padres. Deseaban un hijo, un varón en la familia, pero me precedieron Najla, Parvin y Aanisa. Luego llegué yo, la cuarta hermana en sucesión: así que para romper aquello que mis padres consideraban una maldición me denominaron como marca la tradición, confiando que llevando aquel nombre realmente me convertiría en la última mujer en nacer de aquel matrimonio. Pero meses más tarde mi hermana Nahid hizo su aparición, y mi padre se negó a seguir intentándolo. Cinco hijas son suficientes, demasiadas, pensaría él más tarde. Crecí con un nombre erróneo, que no se correspondía con la realidad, con el estigma de haber fracasado desde su más prematuro inicio, y quien sabe si ello fue lo que hizo que mi vida se convirtiese en un acumulo de equivocaciones. Leí una vez que el nombre con el cual los padres llaman a sus hijos puede determinar su desarrollo personal, su carácter y su actitud ante la vida. No por el nombre en sí, pero porque el nombre escogido dice mucho de los padres y suele ser un fiel reflejo de lo que los padres esperan del hijo, y en función de aquello lo cuidan y educan. ¿Qué esperaban mis padres con el nombre que me pusieron? Lo único que de mí aguardaban es que fuese la última niña en nacer de la familia y que el siguiente fuese un niño. Eso era todo. Nada más aguardaban ni tenían pensado sobre mi futuro. Y a los meses de vida ya había defraudado sus expectativas fracasando en mi objetivo. Perdieron toda esperanza en mí. Tras una docena de meses de existencia mi nombre ya carecía de valor y funcionalidad, ya nada se esperaba. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo reinventarse una vida? ¿un objetivo? cuando éste cae tan pronto.